40 años en crisis y bajo el vicio de los petroingresos

El 30 de agosto de 1976, el peso mexicano
se devaluó frente al dólar luego de
22 años de cotizar estable, a un precio
de 12.50 unidades por cada billete verde.
El entonces secretario de Hacienda,
Mario Ramón Beteta ―a la postre director general
de Petróleos Mexicanos―, y el director del Banco de
México, Ernesto Fernández Hurtado, no lo sabían,
pero acababan de inaugurar una era de crisis recurrentes
en México.
Desde entonces y hasta nuestros días, la devaluación
del peso ha roto uno tras otro todos los topes
imaginables. Si no le hubiéramos quitado tres
ceros a la moneda, tal como se hizo en 1992 con
la reforma monetaria, hoy tendríamos una devaluación
nominal acumulada de 155,900 por ciento,
o bien, podríamos decir que hoy pagamos 1,520