Andrés, no entiendes que no entiendes la reforma energética

(Esta columna fue publicada en el número de Septiembre de Global Energy.)

Don Andrés Manuel López Obrador empezó otra fase de su ya larguísima campaña por la presidencia del país, con varios viajes al exterior, para tratar de impulsar su movimiento allende las fronteras.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra más de una ocasión, así es. Dicho de otra manera, Andrés Manuel López Obrador es genio y figura hasta la sepultura.

Hace unos días, en el Wilson Center de Washington, el único candidato visible hasta el momento para competir por la presidencia en 2018, dijo que de ganar las elecciones del año próximo revisará los contratos petroleros que el país ha firmado, al tiempo que intervendrá para evitar que la producción de hidrocarburos siga a la baja.

Es un hecho que AMLO, como lo llaman amigos y enemigos, está en plena campaña, y que por lo tanto tiene que decir cosas que le atraigan electores; pero existen dos problemas:

  1. Nadie le ha dicho que no todos los foros son iguales, por lo tanto, es necesario elegir el mensaje de acuerdo con la audiencia. Clase elemental de marketing político.
  2. En 2006 y 2012 se le tachó de intolerante y, sobre todo, de enemigo de los capitales, algo que al parecer podría volver a suceder en este proceso electoral, lo que le resta puntos que fueron cruciales para no haber llegado a la presidencia en 2006, por más que alegara un robo, y relevantes para que no pudiera alcanzar al hoy presidente en las preferencias electorales durante las elecciones de 2012.

Además, con esas palabras Don AMLO demuestra que entiende poco sobre la reforma energética, e insiste en llenarla de sospechosismo, dando a entender quién sabe qué cosa al señalar que revisará los contratos, no vaya a ser que la corrupción ya los haya alcanzado.

La reforma energética es un larguísimo proceso de ajuste en el país; si bien es totalmente perfectible, tiene bases fundamentales para impulsar al mercado energético mexicano para que este colabore más con el desarrollo. Sin la reforma energética el país se habría condenado a muchos años más de crecimiento mediocre, como de hecho todavía lo tenemos, la reforma empezará a impactar positivamente en el PIB durante los años siguientes.

Las licitaciones realizadas en el marco de la reforma energética son tan transparentes, que es una flojera estar pegado a la pantalla observando el proceso, o acudir a la ceremonia.

Pero con sus palabras, el candidato por Morena demuestra la falta de conocimiento. Pemex ha estado expuesta a actos de corrupción sin la menor duda; sin embargo, con su advertencia de que revisará todo, señala que tiene dudas del proceso, mismo que instancias nacionales e internacionales han calificado de inusualmente transparente, ¿por qué no dar el beneficio de la duda?

Insinuar que todo en México es corrupción, es no abrir la mente a nuevas formas de comportamiento entre la sociedad mexicana, en este país ni todo está tan bien, ni todo está tan mal.

En el colmo, Don AMLO dijo que intervendrá para detener la caída de la producción de Pemex, y que construirá las refinerías necesarias para que los mexicanos dejemos de importar gasolinas del exterior.

Don AMLO, le tenemos malas noticias, la caída en la producción no se puede revertir por decreto, ni por el simple hecho de que usted llegue a ser presidente, si las cosas se hicieran por voluntades prácticamente el mundo no tendría problemas.

Además, el deterioro de la producción en México tiene su origen en causas técnicas, de mercado y hasta ligadas con la naturaleza, que no se arreglan con la omnipresencia presidencial, si un presidente mexicano pudiera intervenir ante la naturaleza sería declarado dios en automático.

Por si fuera poco, la reversión de la producción de Pemex y por supuesto su estrategia, ya está contemplada en el Plan de Negocios 2016-2021 de la Empresa Productiva del Estado, no vale colgarse medallas ajenas.

Construir refinerías, todas las necesarias para que México deje de importar gasolinas, no tiene ningún chiste, eso lo hace cualquier presidente, lo interesante será saber de dónde saldrá el dinero para dicho objetivo, ya que no cuestan tres pesos.

Don AMLO no se refirió nunca en su interesante comparecencia en Washington a muchos otros detalles del mercado energético mexicano, mostrando absoluta ignorancia sobre el tema, misma que compensó con palabrería electorera, frases huecas y promesas sin ton ni son.

Don AMLO no entiende que no entiende la reforma energética, misma que dentro de sus imperfecciones, tuvo el tino de hacer y consignar en documentos la crítica situación de la industria en México, junto con estrategias, soluciones y, sobre todo, una histórica apertura al sector para su necesaria modernización.

Lejos quedaron los tiempos de promesas fáciles, si alguien quiere llegar a la presidencia de México debe modernizar su forma de comunicarse con los electores potenciales. El mercado cautivo no significa problema, pero esos electores que hoy no saben por quién votar pueden significar la diferencia entre llegar a Los Pinos o alegar, una vez más, fraude. Recuerde Don AMLO, según el auditorio es el mensaje, clase elemental de marketing político.

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