Archivo: El principio del fin de una política monetaria extremadamente flexible

Las consecuencias todavía son impredecibles, hay cierto optimismo entre los analistas globales, pero también aconsejan cautela

El principal catalizador del incremento: los comentarios que hizo en junio el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, sobre la necesidad de normalizar la política. “Una postura constante sobre la política monetaria será más adaptable”, afirmó Draghi, en vistas de que las condiciones financieras flexibles aceleran la actividad económica. Observamos que finalmente está subiendo la inflación en la eurozona en medio de un respaldo monetario continuo, una expansión económica global sostenida y una perspectiva mejorada de la eurozona. En consecuencia, observamos que en septiembre el BCE anunciará que comenzará a disminuir las compras de activos a comienzos del 2018. Esperamos que la cautela y la paciencia sean las dos cualidades que guíen el proceso del banco para retirar el estímulo monetario.

En cuanto al resto del mundo, la Reserva Federal parece que asumió su compromiso de normalizar aún más las tasas de interés y de comenzar a reducir el balance general este año. Pareciera que Janet Yellen, la presidente de la Reserva Federal, reafirmó esta postura en sus declaraciones frente al Congreso la semana pasada, que según nuestro punto de vista, son congruentes con los últimos comunicados. Además, la semana pasada, el Banco de Canadá subió las tasas por primera vez desde el año 2010, y los mercados prevén que en octubre habrá otro aumento. Consideramos que la normalización gradual de la política monetaria y la expansión económica sostenida en todo el mundo apuntan a un rendimiento de los bonos moderadamente más alto a nivel global.

Esto respalda nuestra preferencia por las acciones en lugar de los bonos y por los factores de impulso y de estilo de valor. Un riesgo que puede implicar nuestra postura es que la normalización de la política global afecte a los mercados de bonos más de lo que prevemos, y que los rendimientos significativamente más altos de los bonos obstaculicen el progreso económico y las valoraciones accionarias. Consideramos que esto es poco probable. En junio, crecieron las expectativas en todo el mundo sobre el ajuste monetario, después de que los mercados interpretaran que los comentarios del BCE fueron agresivos. Esto se reflejó en un incremento brusco de la brecha entre los rendimientos a cinco años y a dos años, un medidor clave de las expectativas sobre las políticas monetarias.

Reposicionamiento de las expectativas sobre las tasas

Los bancos centrales se alejan cada vez más de las políticas monetarias excesivamente flexibles. Se registró una pausa en el rendimiento después de las ganancias recientes durante la semana pasada, en parte debido a los datos débiles de la inflación. No obstante, observamos que aumenta de manera gradual, lo que refuerza la preferencia por las acciones en lugar de los bonos.

En resumen:

  • Se recuperaron las acciones, impulsadas por los mercados emergentes, después de que los mercados interpretaran las declaraciones que hizo Yellen, la presidente de la Reserva Federal, frente al Congreso como una señal de que el proceso de normalización será gradual.
  • Cayó el rendimiento de las letras del Tesoro de los EE. UU. y se debilitó el dólar estadounidense después de que los datos principales sobre la inflación al consumidor y las ventas minoristas de los EE. UU. no cumplieran con las expectativas. La inflación básica permaneció débil. La inflación de China mostró una estabilización.
  • Los bancos principales de los EE. UU. superaron las expectativas de ganancias e ingresos, las cuales habían disminuido debido al debilitamiento de la actividad de transacciones.
  • El presidente Trump designó al ex funcionario del Tesoro Randal K. Quarles como principal regulador del sector bancario en la Reserva Federal.

 

Richard Turnill, BlacRock