Archivo: ¿Incluir o no el sector energético en la renegociación del TLCAN?

Más que los sectores, el tiempo de renegociación parece ser el factor que más incertidumbre económica puede generar en nuestro país

La inminente renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sugiere periodos de inestabilidad e incertidumbre en la economía mexicana, mientras el panorama se aclara. Muchos sectores serán los que estarán sujetos a revisión y eventuales ajustes. Sin embargo, uno de ellos es especialmente sensible al debate respecto a si debe o no incluirse en la renegociación con Estados Unidos y Canadá, este es el sector energético. Al respecto existen dos consideraciones que los analistas y expertos en los mercados fijan como criterio inicial para determinar si dicho sector debe o no incluirse en éste tema vital para el rumbo económico de nuestro país hacia los siguientes 25 años, por lo menos.

1) Primero es relevante saber si los otros países socios, con los que eventualmente renegociaremos el TLCAN, quieren que se incluya, y bajo qué condiciones ya que debemos recordar que sus sectores energéticos, tanto de Estados Unidos como de Canadá, son mercados mucho más desarrollados.

2) Es importante no dejar de lado que el sector energético mexicano tiene muy poco tiempo de apertura, viene de una reforma energética que busca modernizarlo considerando que fueron prácticamente 80 años de cerrazón. Ante dicho escenario, vale la pena preguntarse si el gobierno mexicano deberá sujetarlo a una renegociación que pudiera debilitarlo cuando aún no está lo suficientemente consolidado, o impulsarlo con una buena negociación.

Consolidar una superpotencia energética, el reto

Muchas son las voces a favor y en contra de que se incluya el sector energético en la fase de renegociación del TLCAN, los argumentos son igualmente variados. A principios del año el Canciller Luis Videgaray dijo sobre el tema lo siguiente: “El sector energético hoy representa una oportunidad para incrementar la competitividad de la planta productiva de América del Norte, particularmente la mexicana”.

Videgaray agregó que las telecomunicaciones se han transformado desde la firma del TLCAN, hace casi 25 años, cuando ni siquiera existía el comercio digital. Por su parte, El Instituto George W. Bush planteó además que las recientes reformas de México fueron un “cambio de juego” para toda la región y, al incluir el “capítulo faltante” (energía) del TLCAN se puede asegurar esas reformas con la renegociación de este acuerdo comercial. “La ampliación del pacto para incluir la cooperación energética no sólo genera nuevas oportunidades de mercado para los bienes y servicios estadounidenses, sino que también permitiría a Norteamérica posicionarse como una superpotencia abundante en energía”, dijo en un documento enviado al gobierno.

El Instituto George W. Bush sugirió establecer normas de seguridad y medio ambiente en un “camino convergente”. Consideró que se debe liberalizar el comercio y la inversión en el sector de la energía como un aspecto crítico para la manufactura y la seguridad en América del Norte, al tiempo de implementar actualizaciones dirigidas a procedimientos e infraestructura fronterizos para acomodar un volumen creciente, mientras se gestionan los riesgos. “Nuestros gobiernos han estado trabajando estrechamente en todos los niveles sobre comercio y temas relacionados durante casi tres décadas. Como resultado, muchas cuestiones se entienden claramente y necesitan poco más que un fuerte compromiso político para llevar a cabo una conclusión”, dijo.

USD$25,000 mdd exportaba México en 1994, al inicio del TLCAN, USD$300,000 mdd exportó el año pasado 

Visto así, la intención de renegociar el TLCAN no sería solamente la de fortalecer y/o revisar los sectores de cada uno de los países, sino con una visión de largo plazo, consolidar en la región un sector que satisfaga las necesidades conjuntas e impulse el desarrollo bajo condiciones que les permita a las naciones contar con energía suficiente durante varias décadas. Otras voces también opinan: líderes empresariales de El Paso y Nuevo México sugieren que dentro de las nuevas cláusulas del tratado se debe incluir al sector energético y las energías renovables, que no se tomaron en cuenta hace 23 años cuando se firmó el acuerdo.

De hecho, estos líderes del comercio regional proponen la creación de un consorcio de la “Unión de Energía de América del Norte” entre Estados Unidos, Canadá y México, aprovechando que desde el 2013 la constitución mexicana permite la inversión extranjera en la exploración de petróleo y gas natural. También proponen rediseñar medidas medioambientales y laborales, así como oponerse a la imposición de aranceles fronterizos, como el controversial Border Adjustment Tax (Impuesto de Ajuste Fronterizo, o BAT).

“Se deben impulsar los acuerdos trilaterales solares, eólicos y geotérmicos. También se debe considerar una red de moderna de energía en América del Norte con el fin de que los bajos costos de energía para la industria y los consumidores puedan brindar a la región una ventaja económica significativa sobre Asia, Europa y otras partes del mundo”, dijo Jon Barela presidente de la Alianza Borderplo. No olvidemos que el presidente Trump también se ha pronunciado al respecto, Trump anunció hace unos días que buscará la “renegociación total” del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN). Su mensaje semanal, divulgado por la Casa Blanca coincidió con la celebración de la reunión del Grupo de los Veinte (G-20) en la ciudad alemana de Hamburgo.

Tiempo, el factor clave

El Representante Comercial de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, notificó el mes pasado al Congreso que la administración Trump planea iniciar tan pronto como el 16 de agosto la modernización del TLCAN con México y Canadá. Aunque la Casa Blanca considera posible completar las negociaciones de la modernización del TLCAN para finales del presente año, ha insistido que Estados Unidos no entrará a las negociaciones con un plazo artificial para completarlas

Entre los temas de interés para la administración Trump en la renegociación del TLCAN figuran los derechos de propiedad intelectual, prácticas regulatorias, empresas estatales, servicios, procedimientos aduanales, medidas fitosanitarias, trabajo, medio ambiente y pequeñas empresas. Asimismo, planea abordar asuntos de facilitación aduanal, modificaciones apropiadas de los procedimientos de reglas de origen trilateral y barreras técnicas al comercio en servicios, comercio digital, inversiones, competencia y licitaciones gubernamentales, entre otras.

El tiempo es fundamental, sobre todo para una economía como la de México, es altamente probable que el tema de la incertidumbre se coloque como factor para tomar decisiones de corto plazo relacionadas con la economía en los meses venideros. Si la renegociación se prolonga por mucho más tiempo del proyectado, la economía nacional estará en mayor riesgo, sobre todo considerando que el año siguiente tendremos el proceso electoral para renovar la presidencia del país.

En la renegociación del TLCAN, México se juega una parte importante del desarrollo económico para las siguientes generaciones, no es algo tan sencillo. Solo para dimensionar algunas cifras: Cuando a principios de 1994 inició la vigencia del TLCAN, la economía mexicana exportaba apenas entre 20 y 25 mil millones de dólares anuales, hoy nuestro país es una máquina exportadora de más de 300 mil millones anuales, con un importante porcentaje hacia nuestro mercado principal, el de Estados Unidos.

Antonio Sandoval