Aguas profundas mexicanas, oportunidad real para obtener hidrocarburos 2da parte

La incursión de México en la exploración petrolera en aguas profundas es relativamente reciente, y responde a la identificación de recursos prospectivos en esta región equivalentes a la mitad del total de hidrocarburos que posee la nación. En la segunda entrega de este reporte especial a bordo de West Pegasus, exponemos los recursos que se emplean para garantizar las actividades seguras y sustentables camino a la obtención del primer barril de petróleo proveniente del subsuelo marino profundo.

Por Kathya Santoyo

 

En el esfuerzo de aprovechar las regiones geográficas del país donde se han identificado amplias oportunidades de obtener hidrocarburos, al tiempo de crear un conjunto de proyectos equilibrado; es decir, que aquellos que representan riesgos moderados igualen en proporción a los que tienen un alto índice de incertidumbre, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha incrementado sus inversiones en uno de los territorios más promisorios: aguas profundas.

Este empeño, que empezó hace ya una década en el Golfo de México y cuyo éxito acerca a la nación cada vez más hacia la extracción del primer barril de los más de 26,000 millones (mmbpce) que se estima yacen en el subsuelo marino, no sería fructífero sin el uso de avanzadas herramientas tecnológicas, como las plataformas de sexta generación que apenas en 2011 se incorporaron a los instrumentos empleados por la paraestatal en el día a día.

Centenario, Bicentenario, Muralla IV y West Pegasus llegaron a México de manera paulatina para dar una nueva cara a la actividad petrolera, incrementar la producción así como la restitución de reservas, mediante la exploración en aguas ultraprofundas; aquellas ubicadas en un tirante de agua mínimo de 1,500 metros.

La primera fue la Centenario, que en 2011 fue puesta en operación como parte de los festejos de los primeros 100 años de la revolución mexicana. Se trata de una unidad semisumergible de perforación de Grupo R., cuyo contrato termina en 2015. Cuenta con cuatro columnas estabilizadas con capacidad para operar en tirantes de agua de 3,000 metros y perforar hasta 10,000 metros en ambientes moderados, tales como el Golfo de México, el Este de África y aguas brasileñas.

La Bicentenario, también de Grupo R., tuvo un costo de construcción cercano a los $10 mil millones de pesos, que la consolidaron como la más grande, moderna, segura, y limpia de México hasta el momento de su puesta en operación, en febrero de 2012. Posee ocho motores Caterpillar C-3616 con generadores para producir 4,800 KW cada uno, los cuales se encuentran en cuatro cuartos de máquinas separados, además de un generador de emergencia (350 KW) instalado de manera independiente.

La tercera plataforma de perforación de Grupo R al servicio de Pemex Exploración y Producción, Muralla IV, comenzó a desempeñarse en territorio mexicano el pasado abril en el pozo Piklis-1DL en un tirante de agua de 1,783 metros.

Finalmente, la West Pegasus, de la empresa Seadrill, se cataloga entre las más avanzadas en materia de tecnología. Sus dimensiones alcanzan 120 metros de largo y casi 73 de ancho, suficientes para perforar a una profundidad de hasta 10,668 metros y soportar a 192 personas a bordo.

Durante los últimos días de la perforación de Maximino-1, ubicado a una profundidad de 2,922 metros, Global Energy visitó las instalaciones de esta plataforma que se preparaba para comenzar la intervención de Vespa, su cuarto pozo en las profundidades del suelo marino mexicano, en el área del Cinturón Plegado Perdido. Jorge Gone García, superintendente de Pemex a bordo de West Pegasus, detalló en entrevista el procedimiento que una estructura de este tipo debe seguir para desplazarse entre cada uno de sus proyectos:

“Después de la evaluación del pozo, si todo ha salido de acuerdo con el plan, éste se tapa y la plataforma inicia una nueva perforación. El potencial comienzo de producción del que se ha concluido es independiente a los planes establecidos para, en este caso, West Pegasus, pues de confirmarse su viabilidad comercial, se incorporaría un árbol submarino a una plataforma especialmente destinada a extraer el hidrocarburo”, expuso el especialista.

Cabe destacar que el recurso obtenido contiene un alto porcentaje de gas, el cual debe ser quemado para su evaluación. Este procedimiento, denominado venteo, requiere permisos federales, además de barcos contra incendio y un recuperador de hidrocarburos, necesario como prevención ante posibles contingencias.

De tal manera, señaló el superintendente de la paraestatal, es mandatorio tomar una serie de medidas para que la plataforma opere de acuerdo con los parámetros establecidos por Petróleos Mexicanos y por el gobierno federal; “se informa a quienes deben estar enterados, desde las Secretarías oportunas hasta la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). No podemos siquiera empezar a abrir el pozo si no está bien documentado antes”, puntualizó Gone García.

 

Herramientas de protección a bordo

Bajo esa misma línea y en concordancia con las más exigentes normas de calidad, que buscan mantener a la plataforma operando al 100 por ciento, el equipo de West Pegasus se rige por diversos mecanismos de seguridad. Entre ellos está la Evaluación de Riesgo Basado en las Tareas (TBRA, pos sus siglas en inglés), Análisis de Seguridad en el Trabajo (JSA), El Octágono de Energías, Aislamiento de Energía, así como un manual de izaje, de objetos que caen, aseguramiento de cuerpos en altura, y prácticas de orden y limpieza.

Todos ellos buscan identificar los factores de riesgo para entonces eliminarlos, controlarlos o crear una protección tanto para la plataforma como para el capital humano. “Esta es nuestra casa y el compromiso de todos es mantenerla segura”, expuso en entrevista para Global Energy Juan Miguel Roldán, líder de seguridad de Seadrill.

Ejemplificó con el caso del TBRA, una matriz de riesgo en la cual se evalúa en una escala del 1 al 4 (1 el más severo) los posibles riesgos a encontrar en la operación de la plataforma, de manera que sirva para establecer barreras y evitar que el incidente o cualquier evento no deseado suceda. 

Ello se complementa con permisos de trabajo necesarios para desempeñar las actividades, además de señalizaciones gráficas incorporadas a la estructura. Por ejemplo, existen múltiples paneles de alarma que cuando reflejan una luz verde denotan que todo se encuentra en los parámetros permisibles; sin embargo, si se exhibe en color azul quiere decir que se alcanzó 10 partes por millón de gas combustible y si a ésta se suma una alarma audible, significa que se ha llegado a 20 partes por millón.

“Cuando tenemos la alarma roja, que significa fuego, inmediatamente se acciona tanto la visible como la audible; también existe una señal blanca que denota abandono y la púrpura, que indica hombre al agua”. Con todos estos parámetros de precaución, entre otros, se asegura que todos los que habitan la plataforma estarán a salvo y que sus proyectos serán completados exitosamente.

Asimismo, dentro de West Pegasus existen acciones de motivación que buscan asegurar la mayor atención posible a las actividades que en ella se desempeñan. Un ejemplo son los Sistemas de Observación y de Información (OBS), que consisten en tarjetas completadas por los trabajadores bajo el esquema STAR (ver, hablar, recordar y registrar).

“Cuando una persona se da cuenta de un hecho, ya sea satisfactorio o no, cubrimos la parte de ‘ver’. El siguiente paso es hablar con el personal; si vemos que se está realizando una acción de manera indebida y esto nos puede llevar a un incidente, tenemos que llegar a un acuerdo con esa persona y al final tomar un registro”. Un ejemplo sería si se encuentra un agujero abierto y no hay nadie alrededor, se tendría que reportar con el personal apropiado.

En el caso de la plataforma de Seadrill, estas tarjetas de observación se utilizan también para motivar a la tripulación mediante rifas continuas; “eso nos ayuda a la mejora continua. Ya que nos aseguramos de que tenemos los ojos de todo el personal pendientes de lo que pasa, sabemos que tenemos una casa más segura y siempre funcionando al 100 por ciento”, aseguró.

En este sentido existe además personal capacitado para velar por los intereses en materia de seguridad: El nivel 1 es ocupado por el OIM (capitán), el 2 por los líderes de sección, TSL (Technical Section Leader), de quienes depende todo el departamento de mantenimiento y cuyo puesto tiene a un responsable de tiempo completo, incluso en las noches, cuando toma posesión un asistente.

“Tenemos al DSL (Drilling Section Leader), al líder de la sección marina o MSL, a los supervisores mecánicos o eléctricos por parte de mantenimiento, al Toolpusher por parte de perforación, y a los operadores de posicionamiento dinámico de los contramaestres, según la sección marina”.

Adicional a todas estas medidas, la plataforma West Pegasus cuenta con cuatro botes salvavidas con capacidad para 96 personas cada uno, considerando que la población máxima a bordo siempre será igual a la suma de dos de los botes. Como dispositivo secundario se cuenta con cuatro balsas salvavidas o ‘cacahuates’, con una extensión suficiente para albergar a 25 personas cada una.

Asimismo, es obligatorio llevar equipo de protección personal, el cual consiste en casco, tapones auditivos, protección visual, overol no enrollado, botas adecuadas, y guantes, a reserva de que el tipo de trabajo a desempeñar demande accesorios adicionales.

“Mientras nos encontremos dentro de la zona habitacional sabemos que estamos en un área segura, tenemos presión positiva que impide que exista influjo de gas, por lo que es vital que tengamos bien cerradas las puertas en todo momento, y mantenemos contacto permanente con el exterior por medio de teléfono e internet”. 

 

Compromiso medioambiental

Una de las condiciones para perforar tanto en aguas profundas como en someras y tierra, es el compromiso de cuidar al medio ambiente, por lo que existen múltiples variables que tienen que ver con el control de riesgos.

Todos los residuos que se generan a bordo y son catalogados como peligrosos se confinan en tanques dentro de la misma plataforma, para posteriormente darles el transporte adecuado, hacer las documentaciones oficiales ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y enviarlos al puerto de Tampico, donde se reciben y procesan.

Este proceso se sigue de manera rigurosa, e incluye el tratamiento de aguas residuales al interior de la estructura. Un ejemplo se da en tiempos de lluvia, cuando se acumula líquido en la plataforma; éste se puede ensuciar con residuos que existan en la superficie, los cuales podrían a su vez terminar en el mar.

Es por ello que todos los drenajes a bordo desembocan en un depósito especial que se encuentra 23 metros por debajo del espejo del mar, donde están los thrusters (propulsores); “hay un mundo de departamentos en este sitio con un área a la que le caben 300 metros cúbicos de aguas residuales y que incorpora un medidor de niveles. El líquido se bombea entonces a un barco para averiguar exactamente la composición del líquido”, expuso Juan Miguel Roldán. 

Detalló que esa agua contiene cuerpos sólidos o grasos, por lo que es necesario analizarla. Por ejemplo, una compañía que maneja químicos debe desglosar la sustancia en porcentaje hasta llegar al 100%; esto se documenta, se firma, se entrega al capitán del barco y a la Semarnat. Una vez que se saben esos parámetros, se bombea al barco, donde se recibe en sus tanques y se lleva al cuarto que corresponda.

Este aspecto va de la mano con la prevención minuciosa de derrames, la cual se ha intensificado a raíz del accidente sucedido en 2010 en la plataforma Deepwater Horizon, que también operaba en las aguas profundas del Golfo de México, pero desde territorio estadounidense, y el cual fue catalogado como el peor derrame de crudo en la historia de esa nación.

El líder en materia de seguridad para Seadrill ahondó para Global Energy sobre el procedimiento a seguir en caso de que se presentara una fuga de hidrocarburo accidental; “tenemos que dar aviso inmediato a las autoridades, se hace documentación, se avisa a Semarnat y a la Marina, dependencias que envían embarcaciones especiales para recuperar el fluido. Hay productos biodegradables que encapsulan esos residuos contaminantes y los recuperan. Bajo ninguna circunstancia podemos pretender que no sucedió, pues sería una violación a la Ley y a los reglamentos de Petróleos Mexicanos”.

 

Manejo de desperdicios

En todas las áreas de West Pegasus se han dispuesto botes de basura catalogados por colores que indican que no se puede tirar de manera arbitraria sino que se debe clasificar conforme a los reglamentos. Para ello, se dan pláticas especiales a bordo de la plataforma, a fin de asegurar que todo el personal que ahí habita conoce los parámetros que Pemex obliga a cumplir.

También existe personal cuya misión a bordo es recuperar la basura, depositarla en los recipientes adecuados, confinarla, documentarla (chatarra, plástico, cartón, residuos peligrosos), procesarla y finalmente enviarla a tierra. “Hay una bitácora especial que da Pemex; está foliada y certificada por la Semarnat, y además es auditable”.

Mientras se lleva a cabo la perforación, se obtienen recortes del pozo que tienen impregnados fluidos aceitosos. Estos se recuperan en cajas que se mandan a los barcos y se documenta de qué están llenas. 

Una prueba adicional del compromiso de la paraestatal en este sentido es la realización de simulacros, como el efectuado satisfactoriamente a inicios de julio en esta plataforma como prevención ante un derrame de hidrocarburos en aguas profundas. 

El ejercicio consistió en una supuesta fuga de gas y aceite ocasionada por la ruptura de la tubería que fungía como conexión entre la plataforma y los preventores del pozo Maximino I. Participaron más de 10 dependencias federales y estatales, y contempló además la evacuación de 152 trabajadores y la activación del Plan Local de Contingencias del Sistema de Mando de Incidentes.

Con estos parámetros que buscan contribuir a la seguridad energética nacional de manera sustentable, las operaciones de Petróleos Mexicanos continuarán en los siguientes años cada vez de manera más acelerada, con índices de inversión que se espera que alcancen al menos USD $30,000 millones anuales, según declaraciones del director general de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil.