Columna Política: El Creelazo de Margarita

Corrían los primeros meses de 2005 y el abogado Santiago Creel Miranda, convertido en consejero ciudadano del Instituto Federal Electoral (IFE) y de ahí catapultado a la poderosa Secretaría de Gobernación del foxismo, “cabalgaba en caballo de hacienda”.

En secreto y en privado, bajo y fuerte, por la derecha o por la izquierda, arriba o abajo, pero en todos lados se decía y se daba como un hecho que era el predilecto del presidente para abanderar a su partido Acción Nacional y ser designado candidato en la recta final de ese año, a fin de competir en las presidenciales.

“Nadie le hace sombra, es un candidato natural y el presidente le tiene aprecio”, señalaban los oficiosos.

Todo se volvió casi una realidad cuando poco antes del final del primer semestre el propio Creel aceptó que buscaba la candidatura de su partido. Para finales de junio de ese año dio las gracias en el gabinete y con el beneplácito de su protector, perdón, del presidente de la república, se fue a buscar la grande.

Nos faltó decir que para entonces el “chaparrito y juicioso Calderón”, de cepa azul, también buscaba la candidatura del mismo partido, pero sin el beneplácito del dueño, perdón del presidente.

Lo anterior originó un encontronazo con el propio Fox, que llevó a Calderón a renunciar a la Secretaría de Energía, acusando al presidente de inequidad en el proceso electoral, ya que mientras a uno nunca le dijo nada por el tiempo que se promocionó como funcionario público, a él le jaló las orejas por el simple hecho de su activismo político y de que en Guadalajara fuera destapado como precandidato presidencial por el PAN.

Con renuncia en mano todo estaba listo para el enfrentamiento Creel-Calderón, a primera vista se antojaba una contiende desigual ya que como señalamos el primero de ellos tenía toda la anuencia presidencial, los momios de entonces no le daban la mínima oportunidad al “chaparrito”.

Lo que vimos en la realidad fue una vapuleada de epopeya, en la que Don Santiago ni las manos metió, Calderón lo barrió de principio a fin y se hizo con la nominación para enfrentar al “rayito de esperanza”, el resto de la historia la conocemos.

Ya en 2017, Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón y aspirante a la nominación presidencial también por el PAN, aplicó en cierta forma “El Creelazo”.

Cierto es que no hubo ni habrá contienda interna, “le sacó” Ricardo dicen los intrigosos, pero en la imaginación de los panistas está vigente lo que hubiera sucedido en caso de un enfrentamiento Margarita vs Ricardito.

A diferencia de su esposo, Margarita era ahora la gran favorita para barrer al Chico Maravilla. En la realidad lo barrió, meses y meses sin que Ricardito dijera sí a la elección del método para elegir candidato panista, mismo que no podría ser otro que el de siempre: contienda interna.

La “designación” por consenso de un candidato frentista abre posibilidades para Ricardo, pero llega lastimado, con cierto desprestigio y con muchas dudas sobre su solvencia moral, no quiso enfrentarse a una mujer en una contienda interna. Pero lo más relevante no es que su rival fuera mujer, sino que claramente se sintió rebasado, él sabía de la desventaja que tenía frente a Margarita, aunque nunca lo acepte públicamente. Igual que hace 12 años, se repite en el PAN El Creelazo.

Ahora no habrá contienda interna, lo que ya es malo de entrada. Además, el que se consideraba como seguro ganador quizás competirá en la presidencial, pero no porque haya ganado, sino porque no quiso o no pudo competir y dicen las malas lenguas que hasta concertó su eventual candidatura a cambio de ceder otras posiciones a miembros de otros partidos, lo que para los panistas de la vieja guardia es una traición artera.

Precisamente, sin competir, porque no la dejaron, Margarita barrió a Ricardito, le aplicó un auténtico Creelazo, sobre todo si ni siquiera logra la nominación del llamado Frente Ciudadano por México, que tiene todo menos Ciudadano.

Lo mejor de todo, es que en menos de un año sabremos quién tuvo la razón en éste desaguisado: si Margarita consigue hace y consigue un resultado extraordinario, lo que incluiría poner en vergüenza a sus antiguos compañeros de partido, habrá dado otro repaso a Ricardito; por el contrario, si el Frente Ciudadano crece, si el candidato Anaya logra un resultado histórico y en una de esas hasta llega a Los Pinos, será evidente que “el berrinche” de Margarita fue infructuoso. Veremos.