El gasolinazo es solo un recuerdo, flexibilización del mercado tuvo éxito

El caos que se registró a principios del año fue superado relativamente rápido gracias a toda una operación de gestión gubernamental, ayudó la estabilidad de los fundamentales de la economía

Enero de 2017, parecía que el caos se apoderaría del país, el incremento en los precios de las gasolinas desató una ola de protestas, bloqueos y saqueos en las principales ciudades del país, como pocas veces se había visto.

35% de incrementó la importación de gasolinas de México durante la primera mitad del año

Los reclamos contra el gobierno federal fueron muchos, llegó un momento en el que se pedía casi en forma unánime revertir la medida, el “humor social” se deterioró en unas cuantas horas y todo indicaba que la crisis en el gobierno iba a conseguir lo que se pedía a gritos. Por si fuera poco, el tipo de cambio también empezó a deteriorarse significativamente, de pronto estábamos frente al peor de los mundos: un brutal ajuste a los precios de las gasolinas, promedio de 17 por ciento, con un dólar arriba de 20 pesos. ¿Qué pasó?, ¿porqué hoy el llamado gasolinazo ha quedado prácticamente en el olvido?, ¿es un éxito de gestión gubernamental?, ¿los mexicanos quedamos conformes?, vale la pena buscar respuestas a estas y varias preguntas más.

Contexto: El precio de la gasolina, como el dólar, fueron usados por muchos años con fines políticos

El precio de la gasolina en México estuvo subsidiado por décadas, las cotizaciones que existían en el país simple y sencillamente no eran las correctas debido a que, en los mercados globales, en donde sí existe libre competencia, la cotización de la gasolina refleja todos los costos que se derivan para su existencia, recordemos que la gasolina es un producto refinado, es decir, derivado de una materia prima inicial, el petróleo. Pero dicho subsidio siempre tuvo fines políticos, debemos señalarlo con todas sus letras, mantener gasolina barata era sinónimo de buena imagen para los gobiernos en turno, paradójicamente esos subsidios eran pagados precisamente por los contribuyentes.

Así, el precio de las gasolinas era una herramienta electoral y de imagen gubernamental, con fuertes costos para las finanzas públicas. Era de tal magnitud el problema, que ni siquiera durante los periodos en los que las gasolinas estuvieron muy baratas en Estados unidos, fue posible que bajaran en México, debido a la incapacidad del país para producir este producto. Para dar una idea, en los primeros cinco meses del año en curso el valor de las importaciones de gasolinas realizadas por Petróleos Mexicanos (Pemex) se incrementó 35 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado. En dólares, el monto fue de 5 mil 458 millones, aproximadamente mil 420 millones más frente al año anterior.

76% del PIB, fue el costo de las importaciones de gasolina del país entre 2008 y 2014

Este aumento se debe en buena medida a que el precio de referencia promedio de la gasolina de Texas aumentó 31% en un año, pasando el precio promedio de 1.6 dólares por galón en los primeros cinco meses de 2016 a 2.1 dólares por galón en el mismo lapso de este año, debido al aumento internacional del petróleo en el mismo lapso. México es de hecho el segundo país que más importa gasolinas en el mundo, solamente superado por Estados Unidos, paradójicamente, es justamente ese país al que más les compramos el combustible, pero resulta que en su caso la demanda es de tal magnitud que muchas veces le sale más barato comprar al exterior la gasolina para su consumo, y vender la que produce a quienes la solicitan.

La lista de los países que más gasolinas importan se complementa con Singapur en el tercer sitio, Corea del Sur en la cuarta posición, Holanda y Japón en los puestos inmediatos y en ese orden. A pesar de que México se ubica entre los grandes exportadores petroleros a nivel mundial, es un importador neto de productos refinados del petróleo, porque no tiene suficiente capacidad de refinación para satisfacer su demanda interna. La causa de que nuestro país esté imposibilitado para producir su propia gasolina, pese a ser uno de los grandes países petroleros, es la falta de inversiones, Pemex fue durante muchos años una máquina de producir impuestos para el gobierno federal, mismos que fueron utilizados en todo, menos en desarrollar la industria energética nacional para volver a la nación autosustentable, especialmente en productos refinados como la gasolina.

31% aumentó el precio del petróleo en el último año

En este sentido, el precio de la gasolina y el precio del dólar fueron durante muchos años exactamente lo mismo, armas de control y de imagen gubernamental. La cotización del dólar fue imposible “aguantarla” y tuvo que dejarse libre a las fuerzas del mercado aquél fatídico diciembre de 1994, pero las gasolinas pudieron mantenerse bajo control ficticio, es decir, subsidiadas, por muchos años más, hasta que fue imposible. Antes de que se liberaran los precios de las gasolinas México era de los pocos países en el mundo que no contaba con un mercado sujeto a la oferta y la demanda, al estilo de naciones atrasadas como Venezuela, en donde es demasiado evidente la manipulación gubernamental de los precios del energético. Corea del Norte es otra de las naciones que mantiene un férreo control sobre los precios de las gasolinas.

El gasolinazo que se apagó, ¿porque?

Una de las causas que propiciaron la liberación del precio de las gasolinas fue la necesidad de liberar recursos para destinarlos a otros gastos más prioritarios.Los costos eran enormes, tan solo entre 2006 y 2014 los recursos que se pagaron por gasolina representaron 6.76 por ciento del PIB, en 2008 la cifra que se pagó fue de 300 mil millones de pesos, tres veces más el presupuesto del programa social estrella del gobierno actual: Prospera.

Es un hecho que hubo una operación gubernamental de gran calado para disminuir el enojo social por el gasolinazo.La operación política fue en varios frentes y derivó en acciones concretas por parte del gobierno federal, los estatales y otros actores de la vida económica nacional, como la iniciativa privada. Así, al menos 12 gobernadores anunciaron medidas para contrarrestar el efecto del gasolinazo en la economía de las familias y los negocios: reducción de salarios de servidores públicos de primer nivel y estímulos fiscales para una parte importante de la población, incluso la inédita flexibilización de las reglas en el férreo Sistema de ahorro para el Retiro (SAR), para que aproximadamente 3 millones de mexicanos que por alguna razón no habían podido cobrar sus ahorros, lo pudieran hacer, por un monto auténticamente importante, casi 50 mil millones de pesos.

12 estados implementaron medidas de austeridad tras el gasolinazo

En la Ciudad de México se decretó un 30 por ciento de descuento en el cobro del impuesto predial para jubilados y adultos mayores, sustitución de gasolina por gas en 1,500 vehículos del gobierno, por mencionar algunos. Otros estados como el Estado de México, Jalisco, Sinaloa, Nuevo León, Zacatecas, Baja California, Sonora, Guanajuato, Durango, Quintana Roo y Colima, también decretaron medidas. La operación política empezó a dar resultados.

No podemos especular si hubo algunas otras medidas o un trabajo a nivel medios de comunicación por parte del gobierno, lo cierto es que el llamado “gasolinazo” empezó a desinflarse, y las fuertes protestas pasaron a manifestaciones en redes sociales, pero nada más. Sin lugar a dudas el gasolinazo permitió el repunte de diferentes fuerzas políticas en el país, las elecciones del Estado de México así lo reflejaron, con todo y que de hecho ganó el partido en el gobierno, el mismo que ocupa hoy la casa presidencial.

El efecto en la inflación…en realidad se diluyó pronto

El aumento en los precios de las gasolinas incrementó el crecimiento general de los precios en la economía, la inflación pasó de un promedio de 4.5 por ciento a niveles cercanos al 6.5 por ciento, si bien la tendencia ya era manifiesta meses atrás. Pero dicho repunte de precios no obedeció solamente al aumento en los precios de las gasolinas, en realidad fue producto de otros “desajustes” como los registrados en diversos productos agrícolas, rentas, electricidad, otros bienes diversos y, de manera especial, el repunte del dólar contra el peso.

El escenario era el menos indicado, había dos tormentas financieras en la economía mexicana, pero a diferencia de otras ocasiones los mercados “absorbieron” rápidamente el shock, la causa fue la estabilidad de los llamados “fundamentales”, que permiten que este tipo de shocks sean controlados más rápido, respecto a otras épocas económicas en el país. Antes del ajuste a los precios de las gasolinas en realidad México disfrutaba de una inflación más o menos controlada, con un mínimo de prácticamente 3 por ciento en la lectura general y debajo de dicho nivel en la llamada inflación subyacente.

Aún con los incrementos mensuales al precio de la gasolina que se registraron de 2010 a 2013 por encima del 10 por ciento anual, la inflación se mantuvo controlada. Existen indicios de que la tasa de inflación ha reaccionado a otras variables, y que el ajuste en los precios de las gasolinas fue uno más, elevó “fuerte” la lectura de la inflación, pero no para regresar a otras épocas, en donde hubo incluso hiperinflación. Una buena parte de las generaciones actuales no ha visto tasas de inflación superiores a 10 por ciento, y todo apunta a que estamos por el momento lejos de vivir un proceso de incremento descontrolado de precios generales.

La liberación de los precios, viento en popa

“La flexibilización de los precios de las gasolinas se realizará de manera ordenada, gradual y congruente con el calendario de apertura para la capacidad disponible de la infraestructura de Pemex Logística y permitiendo revisar el proceso”, señaló en su momento la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Si revisamos el cronograma de flexibilización de precios que se publicó en su momento, tenemos que todo va de acuerdo a lo estipulado, estamos prácticamente rumbo a la tercera etapa sin que se hayan presentado problemas relevantes al respecto.

La CRE aprobó cinco etapas de apertura regional en el precio de las gasolinas, que permitirán la libre fluctuación de precios en todo el país a lo largo de 2017. La liberalización de los precios de las gasolinas y el diésel en México comenzó el 30 de marzo del 2017, y hasta el momento no se ha detenido. De acuerdo con la CRE, los precios de los combustibles se irán liberalizando de manera gradual, fueron los estados de Baja California y Sonora los que iniciaron con esta nueva medida. La segunda etapa se llevó a cabo en los estados de Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, el pasado el 15 de junio. Le siguen Baja California Sur, Durango y Sinaloa.

15 centavos, promedio de variación en precios de las gasolinas durante los primeros 6 meses del año

La mayoría de los estados, entre ellos el Estado de México, Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, San Luis Potosí y la Ciudad de México dejarán flotar los precios hasta noviembre del siguiente año. “Al cierre del año vamos a tener a todo el país con precios libres, a fin de cumplir con lo establecido en el nuevo marco derivado de la reforma energética”, comentó durante una reunión con legisladores el presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Guillermo García Alcocer, hasta el momento así ha sido.

A todo esto, una vez que los precios de la gasolina se liberen en el país ¿podrían eventualmente bajar? La respuesta es no, al menos en el corto plazo no sucederá, el almacenamiento de reservas en este periodo, con una oferta que excede a la demanda, sería una buena causa para una esperada caída del precio del petróleo y de las gasolinas, si no fuera porque hay otros factores que trabajan en dirección opuesta, entre ellos la recuperación de la demanda de petróleo y del crecimiento económico, a pesar del precio del crudo, la limitada capacidad de producción disponible y las preocupaciones geopolíticas en Medio Oriente, Africa y Latinoamérica, regiones donde se localizan casi 80% de las reservas mundiales.

Antonio Sandoval