Entrevista con el Director General de CENAGAS, Dr. David Madero

A finales de agosto el Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) cumplió tres años de ser establecido. Su objetivo, es de establecer un plan de trabajo dirigido a asegurar el abasto de gas natural a través del territorio nacional y, más recientemente, ser partícipe de la Reforma Energética.

Cuando el CENAGAS fue creado, a través de decreto presidencial, tan solo contaba con un solo empleado, el Dr. David Madero quien desde entonces ha fungido como su director general. Parte de la labor del CENAGAS es la de hacerse cargo de la infraestructura de distribución de gas natural, construida inicialmente por Petróleos Mexicano, tal y como se estableció a partir de la Reforma Energética. La administración del gas natural le permite captar sus propios recursos y contribuir al gobierno federal.

Como parte del libro conmemorativo del 80 aniversario de la Comisión Federal de Electricidad, GLOBAL ENERGY tuvo la oportunidad de sentarse con David Madero para platicar sobre los tres años del organismo a su mando, aquí un extracto de esa entrevista y un breve video de la misma.

Entrevista con el Dr. David Madero, Director General del CENAGAS

Global Energy. ¿Qué es lo que ha hecho en estos tres años el CENAGAS?

David Madero. Lo primero es echar a andar una compañía. Cuando empezamos en agosto 2014 no teníamos estructura orgánica, no teníamos oficinas, no teníamos presupuesto, no teníamos planes de inversión autorizados, todo lo que implica realmente echar a andar una empresa paraestatal. Lo primero que hemos hecho fue pasar de una empresa que en 2014 tenía un solo empleado, que era yo, a tener una empresa que poco después tenía siete empleados, prestados, a una empresa que actualmente tiene 364 plazas autorizadas.

En octubre logramos que PEMEX nos transfiriera la infraestructura y a partir de enero del 2016 pasó a estar en el balance de CENAGAS, eso permitió que empezáramos a recibir los ingresos de los servicios de transporte que se ofrece en esta infraestructura, y por lo tanto que empezara a tener ingresos propios y permitiera que ya para 2017 ya no tengamos un apoyo presupuestal. Ya somos una compañía con sus recursos propios que no solamente paga sus gastos, sino que genera un retorno al gobierno federal.

GE. ¿Tiene CENAGAS pensado expandir sus operaciones fuera del país?

DM. En Centroamérica había un proyecto que fue social para salir de Salina Cruz, Oaxaca, y llevar gas por la costa de Chiapas. Ese gasoducto tenía la intención de también poder vender gas hacia Guatemala, Hondura y El Salvador. Hubo muchísimas pláticas trilaterales, multinacionales diría yo, porque también participaron organismos internacionales para ver la posibilidad de materializar ese proyecto. Al final el proyecto no se materializó y por otro lado hubo compañías que argumentaron en ese momento que era posible realizar el proyecto sin intervención del gobierno, la Secretaría de Energía retiró el status de social y el proyecto se volvió comercial el cual todavía no empieza a construirse.

GE. En unos meses hay cambio de administración ¿Cuál es su opinión al respecto?

DM. CENAGAS es una organización que es muy joven, tiene un gran impulso humano por hacer las cosas muy bien, tiene muy clara su misión que le dio la reforma energética, que pensamos que estamos haciendo muy bien las cosas y va a ser un activo para cualquiera que tome la siguiente administración. CENAGAS al final de cuentas no implica más que romper la integración vertical que tenía Petróleos Mexicanos, con lo cual se tiene mayor participación y reglas más claras para las empresas privadas en toda la cadena de valor del gas natural. Lo que hemos hecho bajo el liderazgo de la Secretaria de Energía y en conjunto con la Comisión Reguladora, ha generado las condiciones para que entren nuevos comercializadores de gas al país y eso es una cosa que nos va permitir tener mayor seguridad en el abasto de gas, tener mayor abasto es algo muy deseable para el país independientemente de quien sea el presidente. Yo creo que CENAGAS va a estar lo mejor que pueda al final del sexenio para servir a la siguiente administración.