Avanza proyecto BIRSMA de la UNAM

Luego de una década de investigación y de formular propuestas para tratar, de manera ecológica y responsable, los residuos sólidos que se generan en zonas urbanas, los partícipes del proyecto BIRSMA (Biotecnología Integral de los Residuos Sólidos Municipales y Agroindustriales), encabezado por Sergio Palacios Mayorga, del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, lograron la aprobación de una planta de tratamiento, que próximamente se construirá en el municipio de Atotonilco, Hidalgo. Se trata de un conjunto arquitectónico concebido para administrar, de forma sustentable y productiva, los residuos sólidos urbanos (RSU) separados desde los hogares; el acopio y selección permitirá su aprovechamiento a través del reciclaje.

Publicado por UNAM   

 

Luego de una década de investigación y de formular propuestas para tratar, de manera ecológica y responsable, los residuos sólidos que se generan en zonas urbanas, los partícipes del proyecto BIRSMA (Biotecnología Integral de los Residuos Sólidos Municipales y Agroindustriales), encabezado por Sergio Palacios Mayorga, del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, lograron la aprobación de una planta de tratamiento, que próximamente se construirá en el municipio de Atotonilco, Hidalgo.

Se trata de un conjunto arquitectónico concebido para administrar, de forma sustentable y productiva, los residuos sólidos urbanos (RSU) separados desde los hogares; el acopio y selección permitirá su aprovechamiento a través del reciclaje.

Por su parte, los residuos sólidos orgánicos (RSO) se reciclarán biológicamente para convertirlos en composta, y los industrializables (RSI) se acopiarán y se venderán a las diferentes industrias para su reciclaje, al transformarlos en materia prima para fabricar diferentes productos.

Entre otros beneficios de la planta de tratamiento pueden contarse los que redundarán en la eliminación de la contaminación ambiental, específicamente del suelo, el agua y la atmósfera. Además de reducir los costos económicos que representa el manejo de la basura urbana, se evitarán riesgos directos a la salud de la población, tanto en el momento de la recolección, como en el confinamiento en tiraderos a cielo abierto o en rellenos sanitarios.

Además, el cuerpo de académicos de BIRSMA incorporó a su plan la iniciativa de que las plantas de tratamiento funcionen como polos para la difusión de la educación ambiental. Con ello se cumple el objetivo de que niños, estudiantes, amas de casa y personas interesadas asistan a cursos, talleres y conferencias que se impartan en las plantas que, por estas funciones, podrían adquirir el nombre de centros de desarrollo comunitario y protección ambiental.

Este plan también se conecta con la agricultura, pues la composta que se coseche, producto del reciclaje biológico de los residuos orgánicos, servirá como biofertilizante para alentar la agricultura orgánica en el campo y en las ciudades, así como para promover la “agricultura urbana”, detalló Palacios Mayorga.

Las compostas, prosiguió, son el factor que más favorece la productividad de un suelo, sobre todo si se trata de aquellos agotados por haber sido utilizados de manera intensiva con técnicas de cultivo inadecuadas.

Al referirse a la estructura arquitectónica de la planta, el especialista informó que los planos ejecutivos muestran un diseño estructural sencillo y desarmable, que no requiere de mampostería.

“Se trata de una construcción ecológica, sin pisos de concreto, sino adoquinados, para que no causen impacto ambiental al suelo”. En el caso de que se requiriera mover la planta, se desarmaría y pondría en otro lugar, sin que el suelo haya sido contaminado; ésa es la ventaja.

“Son estructuras ecológicas que pueden construirse en tres meses, incluidas bardas vivas y áreas verdes. Plantas de este tipo no tendrán nada en común con un basurero o un relleno sanitario, porque aquí no habrá basura, sino residuos que se aprovechan”, remarcó.

Por otra parte, se pretende que la planta promueva la educación ambiental, pues está previsto que tenga las funciones de un centro de desarrollo comunitario encaminado a ese fin, donde además del reciclaje se darán a conocer diferentes ecotecnias; por ejemplo, el aprovechamiento del agua de lluvia, las energías alternativas –como la solar y eólica– y cómo no generar aguas negras mediante retretes secos, entre otras opciones.

De acuerdo con el investigador, la basura es un problema por su efecto negativo en el ecosistema; sin embargo, los residuos sólidos urbanos separados desde el origen son aprovechables a través del reciclaje industrial y biológico. Con el primero se aprovecha papel, vidrio, cartón y metales, materias primas que se transforman en artículos de valor agregado.

Reciclaje contra rellenos sanitarios

Frente al manejo de los desechos sólidos urbanos, que cada día se convierte en una espiral problemática, el proyecto BIRSMA propone evaluar los métodos tradicionales desde distintos ángulos:

“Con frecuencia se opta por decisiones equivocadas. Se eligen lugares para construir un tiradero a cielo abierto o un relleno sanitario, sin importar si ese terreno, por su naturaleza, es vulnerable o valioso como recurso para conservar la cubierta vegetal (bosques o praderas) o para la agricultura”.

En medio de un bosque se han construido rellenos sanitarios, aunque éstos no son otra cosa que una sepultura de basura. Una vez que se llenan, termina su vida útil; se tapan y clausuran con base en las normas ambientales. No obstante, el suelo queda dañado irreversiblemente y es riesgoso construir en él, explicó el académico.

“Con este proyecto no buscamos enterrar; no tenemos que hacer tumbas de basura si aplicamos adecuadamente el reciclaje. Además, al separar y clasificar enseñamos a la población. Por otra parte, el proyecto incluye a los pepenadores y a la gente en general, pues en la planta se comprarán los residuos separados, lo que significa que los interesados en el acopio recibirán un beneficio económico”.

La puesta en marcha de la planta en Atotonilco traerá beneficios financieros inmediatos, tanto municipales como familiares. “Con este proyecto se resuelve la disposición de los desechos de ‘rechazo’, es decir, aquellos que quedan al final del proceso por carecer de valor económico para el reciclaje, aunque no sean contaminantes. Está previsto que el ‘rechazo’ se utilice en la elaboración de materiales de construcción; con esta acción se ratifica que ni esos residuos se tendrían que enterrar”.

Los rellenos sanitarios resultan onerosos tanto en su construcción como en su manejo, además de tener una vida útil limitada. En contraparte, el costo de la construcción de una planta de tratamiento es menor al de una celda de relleno sanitario, con la ventaja de que si se le da el mantenimiento adecuado a la primera, nunca caducará, concluyó.