Coberturas petroleras, balance positivo en 17 años

Las coberturas petroleras son un paliativo para las finanzas públicas, al grado de que se han convertido en socio estratégico. Este mecanismo ha sido duramente criticado por mucho tiempo, lo cierto es que quienes no conocen los detalles lo hacen sin reflexionar en que las coberturas para garantizar el precio del petróleo han hecho más bien que mal, incluso si comparamos su costo.

A lo largo de 17 años de contratación del mecanismo, o cuando menos negociación para contratarlo como fue el caso de los años 2002 y 2003, el costo de 13 mil millones de dólares, es mucho muy inferior a otros indicadores, como por ejemplo los 22 mil millones de dólares que Pemex perdió en 2015 precisamente por los efectos del desplome de los precios internacionales del petróleo.

Otro ejemplo, si en el año 2016 no se hubieran contratado coberturas petroleras, el boquete a las finanzas públicas en ese año hubiera sido de 2 mil 800 millones de dólares, un costo muy elevado que se subsanaría con toda seguridad con un recorte presupuestal como los que experimentamos en otros periodos. Peor aún, si en el año 2015 el gobierno no hubiera adquirido coberturas para garantizar el precio del petróleo a un determinado nivel, el impacto habría sido todavía más devastador, de hasta 6 mil millones de dólares. Un efecto tan brutal en las finanzas públicas evidentemente tendría impacto en algo tan delicado como es el propio crecimiento económico.

Si bien México es un país que ha reducido su dependencia de los ingresos petroleros, la verdad es que todavía son significativos en la ecuación presupuestal

Es un hecho que en México año con año se sufre por cuestiones presupuestales, no hay presupuesto que alcance y eso debemos reconocerlo nos guste o no. Pero si a un presupuesto reducido le añadiéramos la incertidumbre de la volatilidad de los precios internacionales del petróleo, entonces los efectos serían devastadores, con un gran impacto para las finanzas del país y la solvencia financiera, más allá de lo que hemos padecido. Las coberturas petroleras son simple y llanamente un seguro, tienen su parte técnica, pero en esencia así es como funcionan, como un seguro contra la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.

Dicho seguro, se crea o no, ha permitido reducir los efectos perniciosos de la volatilidad petrolera, estamos frente a un mecanismo que ha generado más beneficios que perjuicios. Aunque cierto es que no existe el mecanismo perfecto. Lo que también sucede, es que para muchos críticos es muy fácil escribir algún artículo desde la comodidad de un escritorio, o con la facilidad que permite la ignorancia; sin este tipo de coberturas el país estaría peor en términos económicos, y eso sí es un consuelo. Claro, la idea es que México no fuera tan impactado año con año por la volatilidad de los petroprecios, lamentablemente aquellos que critica, están por lo general en contra de la reforma energética y de lo que ellos llaman “la entrega del petróleo a la inversión extranjera”, no es posible comprender tanta contradicción.

Quizás, cuando México se haya diversificado más en materia de ingresos, cuando su base impositiva sea mucho mayor que la actual, y cuando las eficiencias permitan reducir al mínimo fenómenos como la corrupción, podríamos hablar de que las coberturas dejarán de ser un gasto. ¿Qué tiene que ver todo lo anterior con el resto de las actividades económicas del país?, la respuesta es: todo El recorte presupuestal que se ejerce como consecuencia del desplome o la volatilidad de los precios internacionales del petróleo, se traduce en menos recursos para alimentación, educación, seguridad, y un largo etcétera.

Si bien México es un país que ha reducido su dependencia de los ingresos petroleros, la verdad es que todavía son significativos en la ecuación presupuestal, si alguien lo duda revise lo que ha sucedido a partir de 2014 por el desplome de los precios internacionales y por lo tanto de los recursos presupuestarios disponibles. Dadas las condiciones que hemos platicado, es un hecho que las coberturas petroleras tienen larga vida en el panorama presupuestario de México, al menos hasta que los ingresos petroleros dejen de ser tan relevantes para la economía mexicana.

Antonio Sandoval