PAN, el error de octubre, o reloaded Madrazo

El cisma en el Partido Acción Nacional (PAN) es un error estratégico, posiblemente los costos sean muy altos y el partido se enfilará a una debacle histórica, misma que ahora no se vislumbra.

Efectivamente, todo empezó desde hace algunos años con la consolidación de un grupo político que fue ganando espacios, candidaturas y elecciones, pero que también hizo a un lado a personajes importantes del partido, y sobre todo se pasó por donde mejor pudo algunos de los principios doctrinarios que le permitieron en otras épocas al PAN ganar espacios, hasta llegar a la presidencia del país.

Uno de los valores panistas más relevantes, incluso envidiados por no pocos priistas, perredistas y políticos de diferente color, aunque no lo reconocieran en público, era el método de elección para ungir a los abanderados del partido para los puestos de elección popular; el dedazo siempre ha sido una patente priista y hasta perredista, de ninguna manera panista.

En aras de un Frente Opositor, el “joven maravilla”, Ricardo Anaya, decidió que para 2018 no habrá elección abierta entre los simpatizantes del PAN, sino que el candidato saldrá de una concertación entre la cúpula del Frente, compuesta por varios partidos, y de la que él es parte interesada.

Estaba muy claro para las aspiraciones de Margarita, no iba a ser candidata del PAN porque para eso estaba Anaya, para impedírselo. El método de elección por consulta directa a los simpatizantes no podría llevarse a cabo porque Anaya sabe que ahí perdería “hasta el modito de andar”, el ex matrimonio presidencial pisa duro en esos terrenos, lo saben propios y extraños.

La partida de la dupla Zavala-Calderón, aunque el expresidente no ha renunciado formalmente al partido, le deja al PAN una herida difícil de cicatrizar, hasta antes de que eso sucediera existían muchas posibilidades de que El Frente diera la pelea incluso sin Margarita como candidata, pero con alguien legitimado en un proceso democrático, que se nutriera de la experiencia de unos y otros, que tomara las fortalezas de los diferentes grupos panistas.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos y hasta tres veces con la misma piedra, Ricardo Anaya no entendió que desde la presidencia del partido no debía erigirse como candidato, poco le importó.

En 2006, contra viento y marea el entonces presidente del PRI, Roberto Madrazo, se autonombró candidato presidencial, así le fue a su partido. Un Madrazo repudiado recorrió el país, desdibujándose inexorablemente, el mítico voto duro fue el único que los salvó del ridículo, aunque inevitablemente terminaron en el tercer lugar en el que empezaron de acuerdo con las encuestas.

Anaya no entiende que la elección de 2018 todavía será de personalidades y personajes, por más malos que éstos sean, lejos están todavía los tiempos de Coalición Política, y mucho más lejos si el candidato emanado de esa Coalición o Frente hizo todo para proclamarse candidato.

A éstas alturas, tal parece que el Frente es un acuerdo cupular entre Alejandra Barrales para ser candidata al gobierno de la Ciudad de México, Dante Delgado para que alguno de los suyos sea proclamado candidato a gobernador de alguna entidad, se dice que en vía de mientras será Jalisco. Y finalmente, Ricardo Anaya, que contará con el apoyo del Frente para ser candidato presidencial por el PAN.

De ser así, el llamado Frente Ciudadano por México en realidad no es ciudadano porque no aglutina los intereses de la ciudadanía sino de una cúpula, y no es por México, porque el país va mucho más allá de dicha agrupación.

Así, el PAN ha cometido un error grave. Permitir un cisma es el error de octubre, y Ricardo Anaya puede ser considerado como el segundo Madrazo en la historia política de México. Algunos podrían preguntar que porqué AMLO sí lo puede hacer (ser nombrado candidato siendo él la máxima autoridad del partido), la diferencia es que el dueño de la casa hace lo que quiera en ella, mientras que los administradores deben ceñirse a las reglas.