Renegociación del TLCAN puede ser exitosa para México, pero no exenta de riesgos: CI Banco

Ya está listo el camino para iniciar la renegociación del TLCAN. EUA ya definió sus objetivos y los equipos negociadores de los tres países establecieron que el proceso podría realizarse a través de siete rondas de negociación, lo cual en un escenario exitoso, la conclusión de la misma se podría dar a principios de 2018.

Los objetivos contienen elementos alentadores que dan esperanza de mejora y modernización del tratado actual. En este sentido, lo más importante es que los ajustes que propone EUA no son a través de aranceles directos a los productos. Incluso, la administración de Trump busca revivir partes ya negociadas en el Acuerdo de Asociación Transpacífica, mejor conocido como TPP, y del cual EUA decidió unilateralmente abandonarlo por considerarlo como injusto y desbalanceado.

A pesar de lo anterior, como en toda negociación comercial, se sabe cuándo empieza, pero no se tiene certeza de cuándo terminará. Sin dudas, el proceso con el TLCAN será complejo, con probables tensiones y altibajos, pero al final consideramos que prevalecerá la racionalidad de los tres países y se logrará un acuerdo.

Hay por lo menos tres puntos que podrían alargar el proceso de renegociación entre los tres gobiernos:

1. Reducir el déficit comercial de EUA con México. De acuerdo a cifras estadounidenses, EUA tiene un balance deficitario en comercio de bienes con México cercano a 70 mil millones de dólares (2016). La mayor parte de este déficit se concentra en el sector automotriz. Ninguna de las medidas que busca implementar EUA en sus objetivos permitiría reducir el déficit de forma significativa. Las demandas de EUA de usar las conversaciones para mejorar su balanza comercial con los socios del TLCAN podrían plantear el mayor riesgo para alcanzar un acuerdo.

2. Eliminación del capítulo 19 del TLCAN (solución de controversias a medidas antidumping y cuotas compensatorias). Es el único capítulo del texto actual que la administración de Trump quiere eliminar por completo. Establece un mecanismo de solución de diferencias mediante el cual un agente económico afectado por la imposición de una cuota antidumping o compensatoria puede recurrir a un panel binacional en lugar de a los tribunales nacionales. Si se acuerda la eliminación, muchos de los casos tendrían que llevarse a la OMC, en donde en promedio la duración del mismo para conocer un veredicto es más extensa. Otro problema es que si se decide eliminar este capítulo, se abre la puerta a otros grupos que busquen prescindir otras disposiciones que consideren desfavorables.

3. Exclusión del mecanismo de salvaguarda global. Este mecanismo es una política comercial que los países pueden utilizar para limitar las importaciones. En el artículo 802 del TLCAN, se establece que siempre que alguno de los tres países establezca una salvaguarda global, los otros dos socios estarán excluidos de esta medida.

Con estas tres solicitudes, EUA buscaría tener más influencia en sus batallas comerciales y podría establecer barreras comerciales de forma más fácil y rápida. Sin esos candados, el nuevo TLCAN podría hacer que el comercio trilateral de América del Norte sea mucho menos libre y dificulte larealidad económica actual de alcanzar una mayor integración regional. Además, estos tres temas podrían demorar el proceso de negociación hasta muy avanzado el 2018, dificultando la aprobación en los respectivos Congresos por el proceso electoral en México (junio 2018) y EUA (noviembre 2019). Con ello, la volatilidad en los mercados financieros, en particular en el mercado cambiario mexicano, se podría intensificar.

La apreciación de las últimas semanas del peso mexicano anticipa que hay confianza entre los inversionistas de que la renegociación del TLCAN sea exitosa para México. Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos, por lo que no se descarta que por momentos en los próximos meses regrese la volatilidad y presión sobre la moneda mexicana, si el proceso por momentos se detiene, se complica o se demora más de lo anticipado. Debido a la complejidad del tema y las dificultades que implicaría negociar con la administración del presidente Trump, es probable que las negociaciones de las mesas de trabajo logren ser aprobadas por los respectivos Congresos de los tres países hasta el 2019.