Trabaja UAM en la generación de biocombustibles

Frente al reto que implica el manejo de la basura en ciudades modernas como la capital de México, investigadores de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) proponen la instalación de plantas de tratamiento de basura orgánica en cada delegación, capaces de recuperar gas metano y producir combustible necesario para el funcionamiento de los camiones recolectores de basura e incluso del Metrobús. El doctor Oscar Monroy Hermosillo, ex rector de la Unidad Iztapalapa de la UAM y experto en biotecnologías para el tratamiento de aguas residuales y el manejo sustentable del agua, expuso en entrevista que la ciudad de México no ha podido tener una solución sustentable para depositar la basura, y son conocidos los problemas asociados a la saturación y al cierre de rellenos sanitarios.
Publicado por UAM

Frente al reto que implica el manejo de la basura en ciudades modernas como la capital de México, investigadores de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) proponen la instalación de plantas de tratamiento de basura orgánica en cada delegación, capaces de recuperar gas metano y producir combustible necesario para el funcionamiento de los camiones recolectores de basura e incluso del Metrobús.

El doctor Oscar Monroy Hermosillo, ex rector de la Unidad Iztapalapa de la UAM y experto en biotecnologías para el tratamiento de aguas residuales y el manejo sustentable del agua, expuso en entrevista que la ciudad de México no ha podido tener una solución sustentable para depositar la basura, y son conocidos los problemas asociados a la saturación y al cierre de rellenos sanitarios.

Las diferentes administraciones de la capital del país suelen buscar un solo sitio para depositar las seis mil toneladas de basura orgánica que diariamente se producen en la ciudad, lo que implica asignarles espacios de varios cientos de hectáreas.

El problema, dijo el investigador, es que aunque se hagan rellenos sanitarios muy bien cerrados y se diga que en 20 años se recuperará el gas que ahí se produzca, la verdad es que su manejo “siempre es un peligro y un importante riesgo para el acuífero”. Este tipo de basura pasa por un proceso de fermentación natural por el que se producen ciertos líquidos también llamados lixiviados ricos en materia orgánica y “si los rellenos no están bien hechos, que generalmente no lo están, éstos se infiltran al acuífero”.
 
El Profesor Distinguido explicó que actualmente en la UAM se procesan 150 kilos de basura, “pero antes que termine el año estaremos procesando una tonelada”. El proceso relacionado con la transformación de la materia orgánica en metano, purificarlo y comprimirlo se hace en la UAM; en tanto que la parte de transformarlo en combustible, se lleva a cabo en conjunto con la Facultad de Ingeniería de la UNAM, porque se trata de un gas combustible que requiere ciertos cuidados y “nosotros somos expertos sólo en la parte biológica”.

El docente del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa subrayó que este tipo de soluciones no serían posibles sin los programas de separación de la basura que se han puesto en marcha en las delegaciones del Distrito Federal, pues esto ha permitido “contar  con la basura orgánica que desde los hogares se separa, se transporta en los camiones ya separada y se reúne en los centros de transferencia”; es ahí donde pueden instalarse las plantas de procesamiento, comentó.

El proyecto de investigación es financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Energía a través del Fondo de Sustentabilidad Energética y el Gobierno del Distrito Federal “está muy interesado en él”, porque  representa una solución sustentable frente al gran gasto energético y económico que representa el manejo de la basura en ciudades modernas, como la que pretende ser la ciudad de México.